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Category Archives: Desejos

Horizontes de Compromisso, 5-8 junho

Realizou-se nos dias 5, 6, 7 e 8 de junho o Congresso de Filosofia Jovem Horizontes de Compromisso em Granada, no Cortijo de la Matanza, em La Zubia.

Ficam aqui apenas algumas fotografias do encontro e da Mesa “Descolonizar os Desejos?” organizada por colaboradores do GAIEPC: Esther Moya, Cristina Sá Valentim, Maurício Hashizume e Vico Melo.

uni. granada

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Manifiesto contrasexual: prótesis, mon amour

La prótesis no viene a compensar fantásticamente una falta, no es alucinatoria ni delirante, sino que, como los senos en el torso desnudo del presidente Schreber, constituye una banda de intensidad productiva. La metafísica de la falta, que comparten ciertas teologías y ciertas formas del psicoanálisis, nos querría convencer de que a todos nos falta algo. Nos dicen que el mundo está en orden porque a las mujeres les falta el pene, porque los hombres no tienen uterosenos, porque a los hombres y a las mujeres les falta el “falos trascendental” -o el megadildo-. Nos dicen que a los animales les falta el alma, y que a las máquinas cibernéticas les falta la carne y la voluntad que las conexiones eléctricas vienen a compensar con un exceso de información… No nos falta nada. Deleuze y Guattari ya lo habían dicho. Nos nos falta no el pene, ni los senos. El cuerpo es ya un territorio por el que cruzan órganos múltiples e identidades diversas. Lo que nos faltan son las ganas, lo demás todo está de sobra. Ésa es la especificidad de la butch, su deseo productivo. Mientras todo parecía indicar que un marimacho era una simple imitación de la masculinidad, la compensación de una “falta”, la butch toma la iniciativa y produce cuerpos.

Beatriz Preciado, anexo “Manifiesto contrasexual: prótesis, mon amour”, Anagrama, Barcelona, 2002, p. 197.

Entrelaces entre desejo e capital

Pensando o Contemporâneo no fio da navalha: entrelaces entre desejo e capital

Claudia Abbês Baêta Neves

Foucault chamava atenção para a emergência, desde o século XIX, de uma nova tecnologia de poder que funciona tomando “posse da vida desde o orgânico ao biológico”. Ele a denomina de biopolítica e mostra que ela se exerce tomando a população. Já não toma mais o corpo para individualizar, docilizar e disciplinar, mas o toma para operar uma individualização que recoloca os corpos nos “processos biológicos de conjunto”, como fenômenos coletivos que só ganham pertinência no nível das massas.

Apesar de funcionar de modo inverso às antigas tecnologias de poder da soberania, — expressas na vontade e no direito do soberano de “fazer morrer e deixar viver”, — e da disciplina, — que rege a multiplicidade dos homens para torná-los individualidades a serem controladas, treinadas e vigiadas, o biopoder não as apaga. Ele as conjuga, “penetrando-as, perpassando-as e modificando-as” e, em seu exercício de “fazer viver e deixar morrer” toma a vida do homem como ser vivo, como espécie.

Do ponto de vista biopolítico, estes processos de intensificação da vida estão incondicionalmente conjugados aos processos de ativação das forças produtivas e de sua reprodução, pois o modo de produção capitalista, hoje, materializa-se não só em toda a sociedade e em todas as relações sociais, mas também, e, primordialmente, no governo da “natureza humana” e da vida em sua virtualidade. Os afetos, o conhecimento, o desejo são fortemente incorporados ao atual regime de acumulação capitalista.

Deleuze e Guattari chamam atenção em todo o Anti-édipo e mais tarde em Mil Platôs para a coextensividade da produção desejante e da produção social, mostrando que o socius não é um todo autônomo mas um campo de variações entre uma instância de agregação (máquinas molares — técnicas e sociais) e uma superfície de errância (máquinas desejantes) como regimes diferentes de uma mesma produção imanente. Contrariando a tradição que ligava o desejo à falta de objeto e a economia política que reduz as relações entre forças à dimensão capital e trabalho, afirmam que a economia do desejo e a economia política são uma só: economia de fluxos. Homem e natureza estão imersos numa “universal produção primária”, produtividade de fluxos e cortes de fluxos da produção desejante, que se caracteriza pelo produzir sempre o produzir, pelo injetar produzir no produto, pela produção de produção.

O capital vem esbarrando nos limites absolutos do processo real de valorização e, apesar de empurrar estes limites cada vez mais para frente em sua lógica de expandir-se – via mundialização e “vampirização” das sinergias da vida —, tem se defrontado com alguns entraves reais (para onde mais se expandir). Tais entraves o fazem assaltar, não somente, os últimos recursos disponíveis e gratuitos da natureza (água, ar, luz solar), mas, sobretudo, tomar para si a gestão da vida em suas dimensões biológicas e subjetivas, fazendo do sono, do desejo, da afetividade e da sexualidade, um terreno direto da valorização do capital.

Artigo completo: http://server.slab.uff.br/textos/texto81.pdf

Primeros materiales para una Teoría de la Jovencita

Primeros materiales para una Teoría de la Jovencita

Tiqqun

Mientras que, en el modelo de producción fordista, el cuerpo estaba condenado a la cadena de montaje por sus gestos repetitivos y el espíritu quedaba “libre” para pensar las formas de emancipación, hoy, siendo el trabajo en las sociedades capitalistas avanzadas casi enteramente intelectual, es el cuerpo el que asiste, incrédulo y olvidado, a esta nueva explotación.

El deseo se ha hecho indiferente, en el doble sentido de que puede desear un objeto privado de marcas de especifidad, no particular, o simplemente permanecer insensible y negligente, es decir, dejar de responder a las solicitudes perpetuas, pero privadas de intensidad propia.

El deseo (cupitidas), escribe Spinoza, “es la esencia misma del hombre en cuanto es concebida como determinada a hacer algo en virtud de una afección cualquiera que se da en ella” (Ética, III), y es de su “esencia”, si queremos decirlo en términos spinozianos, de lo que el hombre se encuentra exiliado cuando habita la indiferencia del deseo. Su Yo se vuelve un aparato estratégico y está, como tal, privado de organicidad, expuesto al peligro de devenir cosa, de ser enteramente objetivado.

La scientia sexualis que, a partir del siglo XVIII, sustituye al ars erotica, es un saber construido y producido para desactivar el potencial inquietante que el sexo, en tanto manifestación física de lo metafísico, porta en sí. Lo que hay que oculta a todo precio es que la “metafísica- la emergencia de un más allá de la naturaleza- no está localizada al nivel del conocimiento intelectual, sino en este conocimiento carnal, sexual, con el cual nos abrimos originariamente al otro sin dejar de ser nosotros mismos” (M. Merleau-Ponty, Fenomenología de la percepción).

Postcolonial Desires

Theatre and Postcolonial Desires

I venture to suggest that it is this shifting conception of identity that carries the greatest promise for realizing what I call “postcolonial desire”- the act of imagining, living and negotiating a social reality based on democracy, cultural pluralism and social justice. It represents a counterpoint to Robert Young’s interpretation of “Colonial Desire”. If “colonial desire” consisted in the drive of epistemologies an representational conventions within European or neo-colonial modernity to seek out and dominate its “Other”, “postcolonial desire” signifies an act of refusal to assume the pasive, static, essentialist identity of that “Other”. Rather, it draws upon the resources of non-formal citizenship to fuel a perpetual act of becoming (Amkpa, 2004: 10).

AMKPA, Awan. Theatre and Postcolonial Desires. Londres: Routledge, 2004.

 

La subversión del sentido común

La subversión del sentido común y los saberes de la resistencia.

Claudia Korol

Unir el deseo a la transformación social resulta esencial para animarnos a poner en juego nuestras vidas, para disponernos a batallas prolongadas que no tienen punto final, porque implican una y otra vez revolucionarnos y revolucionar el mundo en que vivimos. El deseo, como la pasión y la alegría, fueron muchas veces despreciados por los movimientos revolucionarios, influenciados por las concepciones judeocristianas del sacrificio. Sin subestimar que el sacrificio y la entrega –incluso de las propias vidas– son parte del riesgo cotidiano de quienes asumen la opción de cambiar al mundo, no es bueno confundir una consecuencia posible –e indeseable– de las luchas con las motivaciones de la misma.

La valorización del deseo implica la crítica al sentido común, modelado para condenar al placer, a la sexualidad, a la alegría, proponiendo en su lugar el disciplinamiento de los cuerpos y su control. El culto sacrificial judeocristiano es castrador de las potencialidades patriarcales que fortalecen esas concepciones, que reproducen los fundamentalismos, en la disociación política de cuerpos e ideas, dentro de los procesos sociales, especialmente en los esfuerzos educativos disciplinadores. (Korol, 181-182)

Disponible en: http://biblioteca.clacso.edu.ar/ar/libros/grupos/cecen/10korol.pdf

Cartografías del Deseo (II)

Micropolítica. Cartografías del deseo.

Félix Guattari

Desde mi punto de vista, esa gran fábrica, esa poderosa máquina capitalística produce incluso aquello que sucede con nosotros cuando soñamos, cuando devaneamos, cuando fantaseamos, cuando nos enamoramos, etc. A esa máquina de producción de subjetividad opondría la idea de que es posible desarrollar modos de subjetivación singulares, aquello que podríamos llamar «procesos de singularización»: una manera de rechazar todos esos modos de codificación preestablecidos, todos esos modos de manipulación y de control a distancia, rechazarlos para construir modos de sensibilidad, modos de relación con el otro, modos de producción, modos de creatividad que produzcan una subjetividad singular. Una singularización existencial que coincida con un deseo, con un determinado gusto por vivir, con una voluntad de construir el mundo en el cual nos encontramos, con la instauración de dispositivos para cambiar los tipos de sociedad, los tipos de valores que no son nuestros.